By Estela Bayarri

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Descubre la verdad detrás de tres mitos comunes sobre el desarrollo del lenguaje en niños multilingües. Este artículo desmiente creencias populares como que el bilingüismo causa retraso en el lenguaje, confunde a los niños o requiere eliminar una lengua. Con evidencia científica y un enfoque práctico, aprende cómo apoyar el desarrollo lingüístico saludable y fortalecer los vínculos familiares en contextos multilingües.

Continuamente conozco a familias multilingües con un peque que está tardando en hablar que les dicen algunas de estas cosas:

“No te preocupes, es porque es bilingüe”.

“Los niños bilingües empiezan a hablar más tarde”.

“¿No le estarás confundiendo con tantas lenguas?”

“Mejor centraos durante un tiempo en una sola lengua, hasta que ya se ponga al nivel”.

“Dos lenguas vale, ¿pero tres o cuatro? Os estáis pasando un poco”.

Y así podría escribir páginas y páginas de opiniones que se les da a las familias multilingües sobre su crianza en varias lenguas.

La preocupación de las familias multilingües: Entre mitos y desinformación

Hoy mismo hablaba con una familia que tienen un peque de tres años recién cumplidos que está expuesto a tres lenguas (dos en casa y una en la escuela). La mamá me comenta que hace unos seis meses no estaba preocupada, pero últimamente lo está cada vez más. Por la presión social y familiar, y por la cantidad de información en internet, no siempre fiable, y muchas veces contradictoria y negativa.

Esta preocupación y sobreinformación ha hecho que haya cambiado su actitud hacia su hijo. Ahora siente que se enfoca más en que “no habla” o en que “no pronuncia bien” las palabras. Cuando antes simplemente disfrutaba de su pequeño.

¡Qué grave puede resultar que las familias tengan esta desinformación, mala información y, por consiguiente, preocupación! Porque el estar preocupado tiene consecuencias. Lo vemos en este ejemplo de esta mamá. El foco ha pasado a estar sobre lo que el peque “no dice” o lo que “dice mal”. Y esto se traduce en una mamá que le corrige explícitamente, que le hace repetir y se pone a hacer actividades muy “educativas”. Paralelamente, se observa un peque que se frustra y se enfada, ¡no quiere repetir!


El impacto de las interacciones y la preocupación en el desarrollo del lenguaje

Hay estudios desde los años noventa del siglo pasado que han valorado diadas mamá – hijo sin ningún desafío en el desarrollo y, por tanto, la mamá sin ninguna preocupación. Han analizado de qué manera esas mamás se comunican con sus hijos. Y han destacado y extraído unas características comunes del habla de esas mamás.

Estas mamás hablan más despacio, se adaptan al nivel de sus hijos, responden con afecto y responsividad a los intentos comunicativos de los peques, modifican su tono de voz y unos cuantos más ajustes en su lenguaje. Estos se han determinado relevantes y característicos de un estilo comunicativo que favorece el desarrollo del lenguaje de los pequeños.

En contraposición, también se han analizado diadas mamá – hijo presentando algún desafío en el desarrollo y en la comunicación (hablantes tardíos, autistas y niños con Síndrome de Down). Y han observado que estas mamás no hacen el mismo tipo de ajustes en su lenguaje que las primeras. Al contrario, “pierden la naturalidad” y adoptan unas conductas comunicativas que no favorecen el lenguaje de sus pequeños.

Podemos ver dos extremos claros en las conductas comunicativas de estas mamás. En un extremo, las mamás que hablan muy poco porque no entienden al peque, o no reciben respuesta, o piensan que el peque no las comprende, así que “¿por qué hablarle?”. En el otro, las mamás que no pueden tolerar el “silencio” de sus hijos y entonces lo llenan ellas con mucho lenguaje, sin dejar espacio para que el peque tome su turno de conversación, y usan muchas preguntas del tipo “¿qué es? ¿cómo se llama? ¿qué hace?”, sin darles modelos reales y declarativos de lenguaje.

Esto es lo que a la mamá descrita hace un momento le está pasando: está cambiando su manera de comunicarse con su hijo hacia unas conductas no favorecedoras. Y el motivo de hacer eso es la preocupación y la falta de información adecuada.

Todo esto forma parte de la intervención naturalista, un método de intervención lingüística basado en las teorías que explican la adquisición y el desarrollo de la comunicación y el lenguaje desde un enfoque interactivo. El contexto natural (el hogar del peque con sus cuidadores de referencia) es el lugar donde se da el aprendizaje y donde se tiene que dar también la intervención. 

El primer paso, es hacer conscientes a los cuidadores de estas interacciones y conductas comunicativas que pueden estar favoreciendo o entorpeciendo el desarrollo del lenguaje de su hijo o hija.

Podría poner centenares de ejemplos como esta mamá de todas las familias a las que he acompañado y acompaño en mi práctica logopédica desde un enfoque de intervención naturalista.

La importancia de romper esos mitos para un desarrollo lingüístico saludable en niños multilingües

Sabiendo entonces que la preocupación y falta de información tiene consecuencias directas sobre la relación, interacción y comunicación entre madres e hijos (y por extensión con otros familiares, y entre educadores y alumnos) es importante que estos dispongan de una información fiable y actualizada de cómo se da el desarrollo del lenguaje en los peques multilingües y cuál es el papel del adulto en este proceso.

Para esto deberíamos empezar por romper los mitos erróneos y perjudiciales que hay alrededor del desarrollo de lenguaje en los peques multilingües, es decir, responder a todas esas frases iniciales dichas desde el desconocimiento de personas que no son expertas ni en desarrollo de lenguaje ni, menos, en desarrollo de lenguaje multilingüe.

Aunque tengo que hacer una rectificación. Por desgracia también hay profesionales que sí que son expertas en desarrollo de lenguaje (logopedas) pero no están especializadas en crianza multilingüe y que también perpetúan esos mitos erróneos.

Continuamente escucho a familias que me dicen que fue la misma logopeda quien les dijo lo de “centraos en una sola lengua por el momento”. Y ya ni decir de otros profesionales de la salud (pediatras, psicólogos) y de la educación (educadores, psicopedagogos) que tampoco tienen la información adecuada sobre estos temas y piensan que el “retraso” del peque es debido al bilingüismo.

Vayamos entonces a derrumbar tres de los mitos más comunes alrededor del desarrollo de lenguaje en peques multilingües.

1) Hablar más de una lengua confunde al niño

En mis talleres, suelo empezar preguntando a las personas bilingües de nacimiento si sienten que estuvieron confundidos por haber adquirido dos o tres lenguas desde nacimiento. Nuestra respuesta es por supuesto que no.

Sin embargo, las personas que han nacido con una sola lengua y que han tenido que aprender una o más lenguas de mayores saben que han tenido sus retos. A algunas les ha costado mucho, incluso pueden arrastrar dificultades de fluidez, gramaticales, fonéticas… durante toda la vida.

Estas personas cuando son papás de un peque que va a crecer bilingüe se preguntan muchas cosas y tienen muchas dudas.

Así que no es el peque bilingüe quien está confundido, es la mamá, el papá, la familia, la educadora y la logopeda monolingües quienes están confundidos.

Los estudios nos indican que el bebé, ya desde el vientre de mamá, reconoce las distintas lenguas que hablan cerquita de la barriguita. Y el bebé al nacer ya puede distinguir las diferentes lenguas que escucha de manera habitual por sus características prosódicas.

Lo que sí que puede estar sucediendo es que la familia no tenga un plan lingüístico bien definido que se adapte bien a sus circunstancias, sus necesidades y sus expectativas. A menudo son los cuidadores quienes cambian y mezclan lenguas. El primer paso sería pues elaborar un plan lingüístico familiar que tenga en cuenta la cantidad y calidad de input que el peque va a recibir de cada lengua, así como la constancia, tener una actitud lingüística positiva y usar unas estrategias comunicativas que favorezcan el lenguaje.

2) El bilingüismo y multilingüismo causa retraso de lenguaje.

Muchas personas y profesionales creen que el bilingüismo o multilingüismo causa retraso de lenguaje. Cosa que es falsa, ahora lo veremos con datos.

Incluso hay personas que me han dicho que no creen que el bilingüismo cause retraso de lenguaje pero cuando desarrollan su opinión manifiestan que creen que los peques bilingües tardan más en hablar. Aunque solo sea un poquito.

Al final están diciendo casi lo mismo, solo que lo quieren suavizar. “No causa retraso de lenguaje, pero…”. Ese “pero” indica que no creen realmente lo que están diciendo.

No, los peques bilingües y mutlilingües no tardan más en hablar, ni un poquito.

La ciencia y las experiencias de millones de niños creciendo bilingües, trilingües y multilingües nos dicen que, efectivamente, ser bilingüe y trilingüe es una situación completamente normal en muchísimas regiones del mundo. «Más del 50% de la población mundial es al menos bilingüe, si no multilingüe».

Según las investigadoras Annick De Houwer y Mary-Pat O Malley, especialistas en multilingüismo, los patrones de desarrollo del lenguaje en niños bilingües y monolingües son similares.

Eso significa que tanto monolingües como bilingües pasan por las mismas etapas de los inicios del desarrollo de la comunicación: balbucear, aparición de la intención comunicativa, de los gestos que la acompañan, las primeras palabras, el aumento de estas, la etapa de explosión léxica, la etapa de habla telegráfica… (nota: aquí nos referimos a un desarrollo de lenguaje de tipo analítico versus gestáltico).

No hay diferencia por ser monolingüe o bilingüe. Un peque de dos años tiene que estar comunicando y diciendo palabras como un peque monolingüe.

Si el peque de dos años o más no está apenas diciendo palabras, no nos sirve la explicación “es porque es bilingüe”, porque eso no es la causa.

Lo que sí que hay son particularidades por ser bilingüe o multilingüe. Los peques bilingües están adquiriendo dos o más vocabularios y gramáticas, cometen interferencias gramaticales y fonológicas, y pueden tener un “acento” durante unos años. También puede que tengan predominancia por una lengua mostrándose la otra u otras muy por debajo o (casi) nulas (a nivel expresivo).

Justamente todo esto contribuye al mito de que estos peques no son verdaderamente “bilingües”. Pero de nuevo esto de “no ser suficientemente bilingüe” o “verdaderamente bilingüe” es otro mito que lo perpetúan las personas que no tienen el conocimiento de lo que es ser una persona bilingüe.

Las investigaciones muestran que ser bilingüe no es lo mismo que la suma de dos monolingües.

Por último, es importante dejar bien claro algo: el bilingüismo no causa retraso de lenguaje pero sí que existen niños bilingües y multilingües con retraso en el lenguaje.

Los estudios indican que los porcentajes de retraso de lenguaje en niños monolingües y en niños bilingües es el mismo (entre un 5 y un 10%). Y cuando un peque multilingüe tiene un retraso de lenguaje, va a presentar retos en la adquisición de cada una de sus lenguas.

3) Dejar de hablar una lengua cuando el peque tiene retraso de lenguaje

Termino con esta recomendación o mandato tan común entre logopedas, psicólogos y educadores, que no disponen, claro, del conocimiento adecuado sobre desarrollo y retraso de lenguaje en peques bilingües.

Cuando se detecta que un peque bilingüe está tardando en hablar o presentando un retraso en la adquisición y desarrollo de lenguaje, se le dice a la familia que le dejen de hablar una de sus lenguas. Dicho de otra manera, que se centren en una sola hasta que se note una mejora significativa de su lenguaje (en una sola lengua).

Esta práctica es habitual en países o regiones monolingües. Estos profesionales sienten que su lengua está por encima de cualquier otra, porque es la lengua “más importante, más útil”, la que el peque va a “necesitar” para comunicarse en la comunidad, con sus iguales.

Pero no piensan en la importancia de la lengua que están dejando de lado, poniendo en un segundo lugar, en una posición inferior: la lengua de la mamá o del papá, provocando pérdidas y rupturas de las conexiones familiares y culturales.

Desde la perspectiva del adulto, este va a tener que hablar una lengua con la cual quizás no es competente. He visto a mamás hablar con sus hijos en la lengua adquirida y hablarla llena de incorrecciones gramaticales, de vocabulario, fonológicas, sin fluidez y para nada natural.

O aunque el adulto sea competente en esa lengua adquirida, lo más probable es que no sea su lengua del corazón, del cariño. Y no es la lengua que escogió para comunicarse con su hijo cuando nació.

Desde la perspectiva del niño, aunque “con retraso” estaba adquiriendo esa lengua mediante la conexión, el vínculo y las interacciones con su cuidador. Este peque sí que estaba adquiriendo esa lengua, aunque no se “viera”. A nivel comprensivo había mucho trabajo hecho. Y de repente, esto cambia. Esto va a tener consecuencias.

Traté con más detalle este tema en mi artículo para The Linguist hablando de qué es verdaderamente la comunicación y cómo esta se desarrolla gracias a la relación, el vínculo y el amor del pequeño con su mamá, papá, familiares.

Por el contrario, mantener cada una de las lenguas si se hace sabiendo de la importancia de los momentos de calidad diarios, del vínculo, del juego y de la interacción con el peque, será lo que favorezca e impulse el desarrollo del lenguaje del peque en sus varias lenguas.

Conclusión: Información y enfoque adecuado para apoyar y fortalecer el desarrollo del lenguaje multilingüe

El desarrollo del lenguaje en niños multilingües está rodeado de mitos que generan preocupación innecesaria y conductas que pueden afectar negativamente su proceso comunicativo. Es esencial entender que hablar múltiples lenguas no confunde a los niños, no causa retrasos en el lenguaje, y restringir el uso de una lengua no soluciona los desafíos comunicativos.

La evidencia científica demuestra que los niños multilingües atraviesan las mismas etapas de desarrollo del lenguaje que los monolingües, y que las diferencias observadas, como interferencias o acentos temporales, son normales y no reflejan confusión ni retraso. En lugar de limitar su exposición a lenguas, es crucial que los cuidadores fomenten interacciones naturales, basadas en el vínculo afectivo, el juego y la calidad del tiempo compartido.

Combatir los mitos, proporcionar información actualizada y apoyar a las familias desde un enfoque basado en evidencia, como la intervención naturalista, es clave para crear un entorno que promueva el desarrollo óptimo del lenguaje en contextos multilingües. Al hacerlo, ayudamos a que las familias y los niños avancen con confianza en sus habilidades lingüísticas, reforzando también su conexión familiar, cultural y, por tanto, emocional.

Para saber más

Bayarri, E. (2021) «Language delay: why giving up a language is not the solution», The Linguist, p. 28.

De Houwer, A. (2009) An Introduction to Bilingual Development.

De Houwer, A. (2009) Bilingual First Language Acquisition.

Del Río, M. J. y M. Gràcia (1996). «Una aproximación al análisis de los intercambios comunicativos y lingüísticos entre niños pequeños y adultos», en Infancia y Aprendizaje. 19(3):3-20

Grosjean; “Myths about bilingualism”,  web de François Grosejan. 

Imberg, R. (2024) Podcast Bilingüismo Consciente, Episodio #9 «¿Qué es un plan lingüístico familiar y cómo creo uno para mi familia?»

Kohnert, K. (2009) Bilinguals with Primary Language Impairment.

Kohnert, K., Ebert, K. D., & Pham, G. T. (2020). Language disorders in bilingual children and adults. Plural Publishing. Chicago.

Marimon, M. (2024), «En els primers mesos de vida podem distingir molts més sons que un adult», Diari de Barcelona, Universitat de Pompeu Fabra.

Melo, M. F. (2024) “Dónde se hablan más idiomas”, Statista.

O Malley, M.-P. (2022) Multilingual Children: How To Develop All The Languages They Need & What To Do When You’re Worried.Sorace, A. (2021) Pódcast 10-Minute Talks «More than one language – why bilingualism matters», The British Academy.